Cuando la gente imagina el bosque amazónico, suele pensar en coloridos guacamayos, grupos de monos que se desplazan por el dosel o en los esquivos jaguares que deambulan por el suelo del bosque. Sin embargo, bajo cada hoja, a lo largo de cada sendero y alrededor de cada árbol existe otro mundo igual de extraordinario: el mundo de los insectos.
Aunque a menudo se les pasa por alto, los insectos se encuentran entre los organismos más importantes de la Tierra. Polinizan las plantas, reciclan nutrientes, descomponen la materia orgánica, regulan las poblaciones de plagas y sustentan innumerables redes tróficas. Ecosistemas enteros dependen de su presencia. A pesar de su importancia ecológica, las poblaciones de insectos están disminuyendo en todo el mundo a un ritmo alarmante.
Los científicos han descrito este fenómeno como «la muerte por mil cortes», un proceso gradual impulsado por la acumulación de presiones humanas, entre las que se incluyen la pérdida de hábitats, el uso de pesticidas, la contaminación, el cambio climático, la urbanización y las especies invasoras.
Wagner, D. L., Grames, E. M., Forister, M. L., Berenbaum, M. R., & Stopak, D. (2021). Insect decline in the Anthropocene: Death by a thousand cuts. Proceedings of the National Academy of Sciences, 118(2)
A medida que disminuyen las poblaciones de insectos, se está produciendo simultáneamente otro fenómeno: las personas se están desconectando cada vez más de la naturaleza.
Se prevé que, para 2050, habrá 2.5 mil millones de personas más viviendo en entornos urbanos. Aunque las ciudades ofrecen oportunidades para el desarrollo económico y social, a menudo limitan las interacciones cotidianas con la biodiversidad. El naturalista Robert Pyle se refirió a este proceso como la «extinción de la experiencia», es decir, la pérdida gradual del contacto significativo con el mundo natural.
Soga, M., & Gaston, K. J. (2016). Extinction of experience: The loss of human–nature interactions. Frontiers in Ecology and the Environment, 14(2), 94–101.
Sin un contacto regular con la naturaleza, la familiaridad disminuye. Esta desconexión puede influir en la forma en que las personas perciben la fauna silvestre, especialmente en el caso de organismos menos carismáticos, como los insectos. A diferencia de las aves o los mamíferos, los insectos suelen asociarse con el miedo, el desagrado o el peligro.
Estas percepciones influyen más allá de las preferencias personales. Las actitudes del público afectan a las prioridades de conservación, a las iniciativas educativas y al apoyo a la protección de la biodiversidad. Aunque los insectos representan la mayoría de las especies animales conocidas en la Tierra, solo reciben una pequeña fracción de la financiación mundial destinada a la conservación.
Para comprender mejor esta relación, mi investigación analizó si el contacto directo con entornos de gran biodiversidad a través del ecoturismo podía influir en la percepción que tienen las personas de los insectos y otros artrópodos.

Pasajeros explorando un sendero durante la tarde. Foto por Carlos Gonzalez
El estudio se llevó a cabo en Tambopata, una de las regiones con mayor diversidad biológica del planeta, donde los visitantes se sumergen en ecosistemas que se mantienen prácticamente intactos. En Rainforest Expeditions, los huéspedes se encuentran habitualmente con insectos y otros artrópodos durante las caminatas guiadas por el bosque tropical, las experiencias en el dosel y las excursiones nocturnas, lo que brinda oportunidades para interactuar directamente con formas de biodiversidad que a menudo pasan desapercibidas en otros lugares.
Los participantes completaron cuestionarios antes y después de su experiencia en el bosuqe tropical, lo que permitió a los investigadores evaluar los cambios en las respuestas emocionales, como el miedo, el asco y los comportamientos de evitación, hacia diferentes grupos de artrópodos.
El objetivo no era solo medir las actitudes hacia los insectos, sino también investigar si las experiencias inmersivas en la naturaleza podían ayudar a restablecer las conexiones emocionales con la biodiversidad.
The results were encouraging. Even after relatively short stays in the Amazon rainforest, many participants demonstrated measurable positive changes in how they perceived insects. Direct encounters with biodiversity appeared to reduce negative emotional reactions while increasing appreciation for arthropods and their ecological roles.

Leuciris fimbriaria sobre una hoja en Refugio Amazonas. Foto por Gabriel Serrano
El estudio también reveló que las personas no reaccionan de la misma manera ante todos los grupos de insectos. Las mariposas, las libélulas, los escarabajos y las cucarachas provocaron respuestas emocionales notablemente diferentes. Estos hallazgos sugieren que los insectos no deben tratarse como una única categoría a la hora de diseñar programas de educación ambiental o campañas de conservación.
Durante años, Rainforest Expeditions ha apoyado la investigación científica en la región de Tambopata, contribuyendo a convertir las experiencias de los visitantes en oportunidades de aprendizaje y conservación. A través de Wired Amazon, investigadores, naturalistas y profesionales de la conservación colaboran para generar conocimientos que contribuyan a la protección de uno de los paisajes con mayor biodiversidad del mundo.

Montaje de microlepidópteros. Foto por Sebastián Fukunaga
Esta investigación se suma a un creciente conjunto de trabajos que demuestran que los resultados en materia de conservación no solo dependen de los datos ecológicos, sino también de cómo se relacionan las personas con la naturaleza. Comprender las dimensiones emocionales de la conservación de la biodiversidad es cada vez más importante en un mundo en el que el contacto directo con la fauna silvestre es cada vez menos habitual.
Al mismo tiempo, la Amazonía sigue revelando cuánto queda aún por descubrir. A través de iniciativas como Descubriendo nuevas especies, los científicos que trabajan en Tambopata continúan documentando especies hasta ahora desconocidas para la ciencia, lo que pone de relieve tanto la extraordinaria diversidad de la región como la importancia de preservar estos ecosistemas antes de que puedan comprenderse plenamente.
Cada encuentro con un insecto, una araña u otro artrópodo forma parte de una historia más amplia: una historia de descubrimiento, conocimiento científico y conservación.
Para muchos visitantes, un viaje al Amazonas se convierte en algo más que una experiencia turística. Ofrece la oportunidad de reconectar con formas de vida que, en gran medida, están ausentes de los entornos urbanos. Esta reconexión puede tener importantes implicaciones para la conservación. Las investigaciones sugieren que las personas que viven experiencias positivas con la naturaleza son más propensas a apoyar la protección del medio ambiente y a adoptar comportamientos favorables a la conservación.
Aunque la investigación científica sigue siendo esencial para comprender el declive de los insectos, la conservación también depende de un cambio cultural y psicológico. Si los insectos se perciben principalmente a través del miedo o el asco, los esfuerzos por protegerlos pueden tener dificultades para ganarse el apoyo del público.
Este estudio destaca el potencial del ecoturismo como herramienta no solo para la educación medioambiental, sino también para fortalecer la relación entre las personas y la biodiversidad. En entornos con gran biodiversidad, las experiencias directas pueden transformar las percepciones con una rapidez sorprendente. Unos pocos días dedicados a observar insectos en un ecosistema de bosque lluvioso intacto pueden bastar para sustituir el miedo por la curiosidad y la indiferencia por el aprecio.
A medida que avanza la urbanización global y las interacciones humanas con la naturaleza se vuelven cada vez más limitadas, las oportunidades para volver a conectar con la biodiversidad pueden cobrar más importancia que nunca.
Quizá una de las lecciones más valiosas que puede ofrecernos el bosque tropical es que la conservación comienza con la conexión y, a veces, esa conexión empieza con las criaturas más pequeñas del bosque.