Escuchando a uno de los primates de Tambopata: El mono capuchino marron

Escuchando al mono capuchino marrón

Escuchando a uno de los primates más fascinantes de la Amazonía

En los bosques de Tambopata, observar una manada de capuchinos marrones (Cebus apella) supone encontrarse con uno de los primates más versátiles de la Amazonía. Se desplazan entre el sotobosque y el dosel, exploran constantemente su entorno, buscan diversas fuentes de alimento y mantienen relaciones sociales complejas.El capuchino pardo es un primate ampliamente distribuido por toda la Amazonía y conocido por su flexibilidad ecológica y su comportamiento exploratorio. Su dieta incluye frutas, semillas, insectos y otros pequeños animales, lo que le permite aprovechar la amplia variedad de recursos disponibles en el bosque. Sin embargo, la observación de estos primates solo revela una parte de su comportamiento.Para comprender mejor cómo se mueven, interactúan y se comunican, los investigadores del Proyecto 8 Primates, con sede en el Tambopata Research Center, combinan la observación del comportamiento con el seguimiento bioacústico. En lugar de limitarse a observar a los primates cuando se presentan ante los investigadores, el proyecto también pretende escuchar sus vocalizaciones y convertir esos sonidos en datos que nos ayuden a comprender mejor su ecología y su comportamiento.

Un primate flexible

El capuchino pardo pertenece a la familia Cebidae y forma parte del grupo de los capuchinos robustos, dentro del género Sapajus.

Mono capuchino marrón comiendo en una rama. Foto por Jonah Darius

Su dieta es omnívora y oportunista. Dependiendo de la disponibilidad de recursos, puede alimentarse de frutas, semillas, invertebrados y pequeños vertebrados. Esta flexibilidad le permite adaptar sus estrategias de búsqueda de alimento a las condiciones ambientales cambiantes y prosperar en el entorno dinámico de la selva amazónica.Los capuchinos también son conocidos por sus capacidades cognitivas y sus complejas interacciones sociales. Se ha documentado el uso de herramientas para obtener y procesar alimentos en diferentes especies del género Sapajus. Sin embargo, las capacidades de estos primates no se limitan al uso de herramientas. Su capacidad para aprender, explorar, resolver problemas e interactuar socialmente convierte a los capuchinos en un grupo especialmente interesante para el estudio del comportamiento animal.Y hay otra faceta de su comportamiento que resulta especialmente importante para los investigadores: la comunicación.

Una sociedad en constante comunicación

Vivir en grupo requiere el intercambio de información.

Los primates utilizan señales visuales, posturas, comportamientos y vocalizaciones para interactuar entre sí. En especies sociales como el capuchino pardo, el estudio de estas señales puede ayudarnos a comprender cómo se relacionan los individuos entre sí y cómo se organiza la vida dentro del grupo. Pero estudiar esta forma de comunicación en el bosque no es fácil. La densa vegetación puede ocultar a los animales incluso cuando se encuentran relativamente cerca. Es posible que un investigador oiga un sonido sin poder identificar de inmediato qué individuo lo ha emitido ni localizar visualmente al grupo.

Aquí es donde la tecnología puede ampliar lo que nuestros sentidos son capaces de percibir.

Escuchar el bosque a través de la bioacústica

La bioacústica permite a los investigadores grabar y analizar los sonidos que producen los animales. En el caso de los primates, estas grabaciones ofrecen una forma de estudiar sus vocalizaciones y complementan las observaciones directas de su comportamiento.En el Proyecto 8 Primates, los investigadores combinan el seguimiento del comportamiento con la bioacústica para estudiar los patrones de movimiento y comunicación de las ocho especies de primates que se encuentran en Tambopata.

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Pasajeros participando en el Proyecto 8 Primates en Tambopata Research Center. Foto de Carlos Gonzales.

El proyecto está desarrollando amplias bibliotecas de cantos para estas especies. Estas bibliotecas recopilan y organizan los diferentes sonidos grabados sobre el terreno, creando una base de datos que podrá utilizarse para futuras investigaciones y sistemas de seguimiento. Cada archivo de audio es como una pequeña ventana a la vida en el bosque.

Al recopilar grabaciones durante largos periodos de tiempo, los investigadores pueden estudiar cuándo y dónde se producen determinadas vocalizaciones, compararlas con observaciones de comportamiento y buscar patrones que nos ayuden a comprender mejor la comunicación de los primates. En lugar de basarse exclusivamente en avistamientos visuales, sus vocalizaciones pueden convertirse en una señal complementaria para detectar su presencia y seguir sus patrones de movimiento.

Este enfoque resulta especialmente útil en los bosques tropicales, donde la densa vegetación puede dificultar la vigilancia visual.

¿Qué podemos aprender de una vocalización?

Escuchar a un primate no significa simplemente identificar un sonido.

Para estudiar una vocalización desde un punto de vista científico, es necesario analizarla dentro de su contexto. Los investigadores pueden observar quién emite el sonido, cuándo se produce, dónde se encuentra el grupo y qué comportamiento se está manifestando en ese momento.

Por este motivo, la investigación bioacústica se comdplementa con el seguimiento del comportamiento de grupos de primates.

Par de monos capuchinos en el dosel. Foto por Jonah Darius.

Una sola grabación puede aportar información limitada. Sin embargo, cuando se combina con observaciones de campo y un gran número de grabaciones, los investigadores pueden empezar a identificar patrones en las características vocales y establecer relaciones con contextos conductuales específicos.

Este proceso convierte una grabación en algo mucho más valioso: datos que pueden analizarse científicamente.

A medida que aumenta el número de grabaciones disponibles, los investigadores pueden comparar las vocalizaciones entre distintos individuos, especies, lugares y momentos. Con el tiempo, esta información contribuye a obtener una visión más completa de la comunicación y la ecología de los primates en Tambopata.

De los sonidos a la inteligencia artificial

Uno de los aspectos más prometedores de la investigación bioacústica es la posibilidad de automatizar parte del análisis.

El procesamiento manual de grandes cantidades de grabaciones requiere una enorme cantidad de tiempo. Las herramientas de inteligencia artificial y aprendizaje automático pueden ayudar a identificar patrones acústicos específicos en grandes volúmenes de datos.

Sin embargo, para que estos sistemas funcionen con eficacia, los investigadores necesitan, en primer lugar, grabaciones bien identificadas y contextualizadas. Por eso, la creación de una biblioteca acústica sólida es un paso tan importante.

Cuantos más sonidos se graben y clasifiquen con precisión, mayor será el potencial para desarrollar herramientas capaces de reconocer automáticamente vocalizaciones específicas y utilizarlas para detectar la presencia de primates. En el futuro, estas tecnologías podrían facilitar el seguimiento de las especies en áreas más extensas y durante períodos más largos.

Por lo tanto, la tecnología no sustituye al trabajo de campo. Lo amplía.

¿Por qué estudiar a los primates a través del sonido?

La bioacústica ofrece una perspectiva diferente para el estudio de la biodiversidad.

Un sistema de grabación puede captar sonidos durante largos periodos de tiempo, incluso cuando los investigadores no están presentes. Esto permite recabar información sobre las vocalizaciones y los patrones de movimiento de las especies a una escala temporal y espacial que sería difícil de alcanzar únicamente mediante la observación directa.

En el caso de los primates, las grabaciones acústicas pueden ayudar a investigar:

  • La presencia y distribución de diferentes especies.
  • Patrones de movimiento.
  • Vocalizaciones y comunicación.
  • Relaciones entre los sonidos y el comportamiento.
  • Cambios en la actividad acústica a lo largo del tiempo.

Esta información puede complementar otros métodos utilizados para estudiar la biodiversidad amazónica.

En un ecosistema tan complejo como el de Tambopata, ningún método por sí solo puede ofrecer una visión completa. La combinación de la observación del comportamiento, la bioacústica, la tecnología y la ciencia ciudadana permite a los investigadores adquirir un conocimiento cada vez más detallado de las comunidades de primates.

Del conocimiento a la conservación

Estudiar al capuchino pardo no consiste simplemente en descubrir qué sonidos emite.

Cada grabación contribuye a comprender mejor cómo se mueven los primates, cómo interactúan y cómo utilizan su entorno.

La bioacústica puede convertirse en una herramienta especialmente útil para este fin. Mediante el desarrollo de bibliotecas de vocalizaciones de las ocho especies de primates de Tambopata, los investigadores están sentando las bases que pueden ayudar a detectar estas especies y a ampliar el seguimiento de los primates a otros bosques de todo Perú.

El Proyecto 8 Primates, dirigido por el Dr. Mark Bowler, combina la investigación conductual, la bioacústica, la tecnología y la ciencia ciudadana para estudiar los primates de Tambopata.

El proceso comienza con algo tan sencillo como escuchar. A continuación vienen las preguntas, las grabaciones, las observaciones, el análisis y la interpretación.

Y cada nuevo dato contribuye a una comprensión más profunda de los primates que habitan en los bosques de Tambopata. Porque, para conservar la biodiversidad, primero tenemos que comprenderla.

Y para comprender a algunos de los habitantes más esquivos del Amazonas, primero tenemos que aprender a escuchar.