Durante décadas, estas majestuosas aves han sido un icono de la Amazonía peruana. Sus vibrantes colores pintan los cielos de los bosques tropicales y sus cantos les dan vida. Sin embargo, los imponentes árboles que antes ofrecían cavidades perfectas para anidar han ido desapareciendo, afectados por la deforestación, la tala ilegal y la urbanización descontrolada. Sin nidos seguros, el futuro de los guacamayos es incierto. Por esta razón, durante los últimos 35 años, el Proyecto Guacamayo Tambopata y Rainforest Expeditions han transformado la ciencia y la pasión en acción para salvar a los guacamayos en la Amazonía Peruana.
Cuando comenzó el proyecto, el sueño de Eduardo Nycander, fundador de Rainforest Expeditions, era salvar a los guacamayos. Surgió la idea de utilizar nidos artificiales, pero al principio los prototipos distaban mucho de ser perfectos. Algunos eran demasiado pequeños y, en otros, los materiales no podían soportar el intenso clima amazónico. Sin embargo, al igual que los guacamayos, el equipo nunca se rindió. Cada error era una lección y cada intento los acercaba más a un diseño que imitaba verdaderamente a la naturaleza.

Eduardo Nycander con un guacamayo azul y amarillo (Ara Ararauna). Foto de Frans Lanting
Año tras año, los nidos mejoraron, gracias a la investigación científica y, sobre todo, prueba y error. Finalmente, se desarrolló un modelo resistente fabricado en PVC, capaz de durar hasta 40 años con un mantenimiento adecuado. Esta durabilidad permite colgar los nidos en puntos estratégicos del bosque, lo que ayuda a diferentes especies de guacamayos a anidar con éxito.
En colaboración con la investigación de los profesores Letty Salinas y Cesar Arana de la Universidad Nacional de San Marcos, se ha aplicado tecnología a este nuevo diseño de nidos, incorporando cámaras dentro y fuera de las estructuras. Esta innovación permite a los investigadores observar a los polluelos con mayor detalle.

Instalación de un nuevo nido artificial en Refugio Amazonas. Foto tomada con un dron DJI
Hoy, gracias a la Fundación Gordon & Betty Moore, hemos comenzado a instalar nidos fuera de la Reserva Nacional Tambopata. Esto es más que una simple expansión: es un símbolo de lo que el ecoturismo y la conservación pueden lograr juntos. Los viajeros que visiten nuestros ecolodges serán testigos del meticuloso trabajo de los investigadores y, con un poco de suerte, de la alegría de ver a los guacamayos jóvenes poner sus primeros huevos, incubar sus primeros polluelos y dar sus primeros vuelos.
Para Rainforest Expeditions, este es el comienzo de una visión más amplia: llevar el éxito de los nidos artificiales más allá del Área Natural Protegida, creando espacios seguros para los guacamayos en regiones más afectadas por actividades destructivas. Nada de esto sería posible sin la colaboración de organizaciones como SERNANP, AIDER y nuestros socios conservacionistas: la Comunidad Nativa de Infierno, Palma Real, Sonene, Camino Verde, Hacienda Herrera, Kawsay, Wilderness International, Fauna Forever, Inotawa, Espíritu del Monte, Amazon Paradise, Ibaa House Tambopata, K'renda Homet y Sachavacayoc Center, todos los cuales apuestan por la ciencia para la conservación a través de nuestro innovador programa Wired Amazon.

Eduardo Nycander muestra un nido artificial a nuestros aliados por la conservación. Foto de Sebastián Fukunaga.
Cada nido colocado en el dosel del bosque lleva consigo una historia de resiliencia, trabajo en equipo y esperanza. Es la prueba de que un sueño con un propósito conservacionista puede inspirar y compartirse con muchas más personas.
